Yo no he servido más que de altavoz a Nuestro Señor… Lo dice la Escritura: “nos ha elegido antes de la constitución del mundo para que seamos santos en su presencia. Usted ha dicho que, por designio divino, todos estamos llamados a la santidad, y como la mayor parte de nosotros nos desempeñamos en medio del mundo, en distintas actividades, en distintos trabajos, ¿cómo podemos realizar eso que usted ha dicho, de santificar el trabajo y santificarse por el trabajo?

Oye, hijo mío, es verdad que yo lo he dicho, pero yo no he hecho más que repetir. Yo he servido, no se si decís aquí altavoz, oh…¡eh!, a Nuestro Señor, porque Él dice: vocavit nos in sanctificationem, nos ha llamado para que seamos santos, y en otro sitio, yo lo he hecho poner, en la casa donde vivo enRoma, sobre una puerta,he hecho poner este texto de la Sagrada Escritura,del Espíritu Santo: elegit nos ante mundi constitutionem, ut essemus sancti in conspectu eius, nos ha elegido el Señor desde antes de la creación del mundo, para que seamos santos en su presencia. De modo que no lo digo yo, lo dice Dios. Tienes tú mucha razón: hemos de ser santos.

¿Cómo?, pues sencillamente, como hombres, como hombres que tienen la gracia de Dios, porque sin la gracia divina y la protección de la Madre de Dios, no haríamos más que bobadas. Como un niño pequeño, sin el cariño de la madre, sin el cuidado del padre, sin la protección del padre, no haría nada, no podría defenderse.

Delante de Dios, que es eterno, tú y yo, pues sobre todo yo, que ya voy entrado en años, pues al lado de todos soy un niño. No nos podemos dar mucha importancia. Y esto es lo bueno de nuestra vida de hombres: que somos pequeños,y Dios nos ayudará a ser santos, cumpliendo nuestros deberes de estado.

Si tú eres casado, queriendo mucho a tu mujer, queriendo mucho a tus hijos,cuidándote por ellos, cuidándolos a ellos, trabajando en tu labor profesional, con sentido de justicia, siendo generoso, cumpliendo, además de los deberes de justicia, los de la caridad, que es meter el corazón en las cosas terrenas.

Si no, la vida es muy dura, muy seca. Pongamos el corazón, pongamos la caridad de Cristo, y así todo es suave en la vida, no hay violencias. Y tú no las quieres, las violencias, yo tampoco. Vas por camino de ser santo, siéntate tranquilo, que vas bien.

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