Los Escrúpulos: Una Condición Que Afecta La Vida Espiritual

Los escrúpulos: una condición que afecta la vida espiritual, y que quizás usted tenga.
Quizás jamás haya escuchado la palabra “escrúpulos”. Incluso, estaría sorprendida si lo hiciese. Yo no conocía esta palabra, y mucho menos su significado, hasta que  se convirtió en una realidad para mi. Los escrúpulos afectaron muy gravemente mi vida espiritual.

Probablemente usted también esté pasando por lo mismo que yo, y no lo sepa. Por ello, quiero hablarle de este tema, pues es muy común que quienes son escrupulosos sufran en silencio y soledad por vergüenza, debido a la naturaleza de esta muy particular condición.

¿Qué son los escrúpulos?
Los escrúpulos son una condición en la que existe una excesiva sensibilidad al pecado, lo cual provoca ansiedad constante y preocupación por temor de haber ofendido a Dios, y de ir al infierno.

En otras palabras, las personas escrupulosas creen que todo es pecado, y lo ven donde incluso no lo hay. Experimentan una pérdida de su paz interior, mucha ansiedad, miedo, dudas, indecisión, depresión, y excesivos sentimientos de culpa.

¿Cómo puedo saber si soy una persona escrupulosa?

Las personas escrupulosas tienen preocupaciones de los siguientes tipos:

  • Creen que todos los pecados que cometen son mortales (confunden pecados veniales con mortales, o con imperfecciones).
  • Les atormentan pensamientos que no desean tener, pero que aún así les vienen a su mente, de tipo religiosos (por ejemplo, blasfemias) y sexuales. Incluso, pueden tener malos pensamientos de blasfemias al mirar imágenes religiosas o crucifijos. Sin embargo, es importante recordar que al no desear tener estos pensamientos, y al no consentir a ellos, no se está cometiendo ningún pecado. Es importarte no evitar mirar estos las imágenes religiosas o crucifijos.
  • Tienen dudas sobre sus pecados, lo cual les provoca ansiedad constante.
  • Cambian de opinión frecuentemente respecto a si algo es pecado o no.
  • Se preocupan por no haber confesado pecados pasados, y vuelven a confesarlos.
  • Se preocupan de que sus confesiones no hayan sido buenas confesiones, por no haber expresado con exactitud sus pecados, o por pensar que el sacerdote no entendió todos los detalles de sus pecados.
  • Dudan si sus pecados realmente han sido perdonados.
  • Se preocupan y dudan si pueden comulgar o no, por miedo a comulgar en pecado mortal.
  • Se preocupan si rezaron adecuadamente o no. Puede repetir oraciones por miedo a no haberlas rezado “perfectamente”.

¿Qué debo hacer si tengo escrúpulos?
Si usted se identificó con lo mencionado en el apartado anterior, debe pedir ayuda a un sacerdote. Esto es esencial para superar los escrúpulos, solos no podremos. Los sacerdotes tienen la formación adecuada para tratar con este problema que afecta la vida espiritual de manera tan significativa. Se recomienda que tenga un confesor, al cual siempre acuda para confesarse, puesto que él le guiará y ayudará a superar esta condición. Usted debe comprometerse a consultar a un sólo y mismo sacerdote, y no a otros, ya que cada uno dará consejos diferentes, y esto le llevará a la confusión y al estancamiento de su proceso. Igualmente, debe ser obediente y seguir las instrucciones de su confesor; por más difícil que parezcan, Dios concederá las gracias.

De igual manera, la oración es esencial para superar los escrúpulos. Debemos pedir a Dios que nos cure de esta condición, y recordar que Dios es un Dios amoroso, y no un Dios castigador, que desea nuestra salvación y nos dará las gracias para obtenerla. Igualmente, la lectura de las Sagradas Escrituras es muy importante (sobre todo pasajes sobre la misericordia de Dios), la devoción a la Santísima Virgen, la Santa Misa, y frecuentar los sacramentos de la Eucaristía y la Penitencia (de acuerdo a lo que establezca el confesor respecto al sacramento de la reconciliación, ya que las personas escrupulosas van a tender a querer ir a confesarse al cometer cualquier pecado, aunque no sea mortal, lo cual no es recomendable para aquellos que sufren de escrúpulos).

Recomiendo también que lea los “10 mandamientos de las personas escrupulosas” (en inglés Ten Commandments for the Scrupulous), escritos por el Padre Thomas M. Santa, que son reglas y guías de ayuda que le servirán en su proceso de sanación. Sin embargo, lo más importante es pedir ayuda a un sacerdote.

Finalmente, recuerde que usted no está sólo. Existen muchas personas que han sufrido de esta agonizante aflicción, entre ellos los mismos santos, como Santa Teresita del Niño Jesús, San Alfonso María de Ligorio, el Padre Pío, y San Ignacio de Loyola. Cada dificultad trae consigo grandes bendiciones. Esta es nuestra cruz, y Jesús mismo nos ayudará a cargarla, y nos sanará.

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