María Creyó Que Nada Es Imposible Para Dios

En la anunciación, San Gabriel le comparte varios secretos de consecuencias trascendentales a la Virgen María. Este relato que nos comparte San Lucas en el capítulo uno, comenzó como parte de la tradición oral de la iglesia hasta que el evangelista lo puso en tinta. Esto llama a hacer la siguiente reflexión: nadie en la historia de la humanidad ha recibido un mensaje tan impactante como el que recibió María ese día. Este mensaje ella lo memorizó por completo, tan bien, que pudo después relatarlo con precisión, toda vez que sigue resonando como testimonio de amor para toda la humanidad.

No solo se le reveló a la virgen que iba a concebir por obra del Espíritu Santo, no solo se le reveló que iba a ser la madre del Salvador del mundo, además, leyendo con detenimiento el versículo treinta y siete, el arcángel le revela algo que nos resulta personalísimo e importantísimo. “Para Dios no hay nada imposible”.

Para creer que nada es imposible para Dios, primero debemos confiar en Dios. ¿Cuál fue la reacción de María ante la noticia que iba a concebir al Salvador? Solo una pregunta le hizo al ángel: “¿Cómo podrá ser esto si no conozco varón?” El ángel le contesta: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios”. Para la mayoría de las personas, esta explicación en vez de apaciguar cualquier duda genera más. Pero el ángel también le da señales reales de que esto sucederá, le cuenta del embarazo milagroso de Isabel “pues nada es imposible para Dios”.

Y sorprende la reacción de la Virgen. No hubo más preguntas, solamente hubo una respuesta que demuestra la inconmensurable fe y confianza en Dios que ella tenía. “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”.

No basta saber que nada es imposible para Dios, saber es una actividad cognitiva. Tener fe es una actividad espiritual. ¿Tienes problemas? ¿Estás enferma? En nuestras vidas, nos enfrentamos a situaciones que a diario nos llenan de un cúmulo de emociones, además usamos nuestra fuerza física e intelectual en nuestro diario vivir. Cuando hay un desgaste grande en estas dos áreas se genera el famoso estrés. Hoy en día esta comprobado que muchas enfermedades tienen un origen psicosomático. Enfermedades como el reumatismo, la presión alta, infartos cerebro vasculares y muchas otras.

¿Qué tiene que ver esto con tener fe en Dios y con que nada es imposible para Él? Simple, si como cristianos aprendiéramos a poner nuestra confianza en Dios, a poner nuestro esfuerzo en cumplir su voluntad, viviríamos mejor independientemente de la situación que estemos enfrentando.

Pero poner la confianza en Dios no es fácil, de hecho, es de lo más difícil que podemos hacer, porque para hacerlo primero tenemos que reconocer nuestras deficiencias, tenemos que reconocer que no podemos hacerlo todo, que no tenemos todas las respuestas. Tenemos que reconocer que no somos autosuficientes y eso… eso duele, duele en el ego y duele en el orgullo.

Es mejor hacer ese ejercicio de una forma consciente porque la otra alternativa es aprender a través de las grandes lecciones que da el Señor. La obra Mi Cristo Roto del Padre Ramón Cue nos cuenta la historia de un hombre compró en un anticuario una imagen de Cristo crucificado; pero esta imagen estaba rota, le faltaba la mano derecha. ¿Dónde estará la mano derecha de Cristo? Se pregunta. Él mismo responde diciendo “Yo si la he visto. ¿Quién no siente de vez en cuando el suave roce de la mano llagada de Cristo? No podemos dar un paso por la vida sin tropezar con la mano de Dios”. Esa es la mano que nos llama suavemente, es la que se cuela en nuestro trabajo en nuestra casa, en medio de todo lo que hacemos, excepto cuando pecamos y obramos contra Dios. Para sentir esa cariñosa mano derecha de Dios es que hay que ejercitar conscientemente el abandono, la fe y la esperanza en el Señor.

Hacer oración, rezar el rosario, meditar la palabra, acudir a los sacramentos son todas formas necesarias y vitales para establecer una relación de amistad con Dios, de ejercitar la fe y la confianza en Él. Esta forma en que Dios nos busca es la misma forma en que buscó a la Virgen en la anunciación, es transparente, abierta, clara y luminosa.

La alternativa es la mano izquierda de Dios, volviendo a la obra del padre Cue, dirá Jesús “Que poco me conocen, ¿Qué sería de ustedes los hombres si yo no tuviera mano izquierda? La tengo, pero no para evitar que me crucifiquen, sino para conseguir que mi padre no los condene.” A veces, para conquistarnos, Dios debe usar la mano izquierda, que no es movida por la maldad, sino por el amor, amor a nuestra alma y amor por nuestra salvación. Usando la mano izquierda llamó a San Pablo, a San Agustín, a San Ignacio de Loyola, la mano izquierda es la que permite los problemas económicos, las enfermedades y aquellas cosas que nos agobian con el único propósito que nos acerquemos a Dios.

¿Cómo vas a reaccionar ante la llamada de Dios? Está bien cuestionar a Dios, preguntarle qué es lo que Él quiere para tu vida, María pregunto: “¿cómo va a ser esto?” Pero al recibir la respuesta se sometió a su voluntad. Vas a ser sumiso y obediente como María, vas a bajarte de tu orgullo vas a bajarle al ego y vas a decir “He aquí la esclava del Señor”. ¿O vas a ser como San Pablo a quien Dios tiró del caballo y dejó ciego hasta que él mismo comprobó la grandeza de Dios?

El ángel a nuestra madre no le dijo que tendría una vida fácil, libre de pruebas a cambio de ser la madre de Dios. Si ella sin mancha, sin pecado, arca de la nueva alianza sufrió. ¿Qué te hace pensar que tu no sufrirás? Ella tuvo que huir a Egipto, perdió a su hijo en Jerusalén, tuvo que escuchar una durísima profecía, vio a su hijo crucificado, lo vio morir y lo cargó en sus brazos muerto. Pero a cambio de su fe, a cambio de creer que nada es imposible para Dios, fue recompensada en la vida eterna siendo primicia de toda la creación.

Si escoges el camino de la fe y la obediencia, estoy seguro que vas a llegar a hacer tuyas las palabras del Ángel, porque realmente nada es imposible para Dios. Y así como el ángel le dio testimonio a María del milagro de Isabel que se encontraba en cinta. Así tu darás testimonio de lo que Dios ha hecho en tu vida, para gloria de Él y la edificación de su reino.

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