10 verdades que los Católicos hemos olvidado

Es evidente que desde hace ya varias décadas existe una crisis en la catequesis, es decir, en la enseñanza de la fe. En mi experiencia, incluyéndome a mi misma en otro tiempo, muchos no conocemos preceptos tan importantes que es indispensable que como católicos conozcamos.

En este artículo encontrará 10 verdades que muchos católicos hemos olvidado, y que son necesarias para realmente vivir nuestra fe como Cristo nos manda, y con ello obtener la salvación eterna. Recordemos que todos estos requisitos son para nuestro bien, ya que la Iglesia Católica, por amor a sus miembros, busca, desea y vela por la salvación de sus miembros.

1. Debemos decir en la confesión la cantidad de veces que hemos cometido un pecado mortal.  

La gran mayoría de las personas en mi país (por lo menos) no saben esto, y solamente confiesan qué pecado mortal cometieron. Sin embargo, el sacramento de la confesión tiene como requisito también el confesar la cantidad de veces que se cometió un pecado mortal. Si no se sabe el número exacto, se debe hacer una estimación (ejemplo: 3 veces por semana, por 1 mes). Esto es con el objetivo de que el sacerdote tenga una idea de qué tan arraigado está un vicio en nosotros, y con base en ello poder aconsejarnos para mejorar.

2. Sólo podemos comulgar en estado de gracia.

Sólo podemos comulgar en estado de gracia; es decir, libres de pecado mortal. Recordemos que un pecado mortal tiene 3 elementos, siendo necesaria la presencia de todos ellos: 1) Materia grave, 2) Pleno consentimiento, 3) Pleno conocimiento.

A ningún protestante ni miembro de otra religión o secta le está permitido comulgar si asiste a una Misa; sólo un católico bautizado y con la preparación necesaria para recibir el Sacramento de la Eucaristía puede hacerlo.

3. Debemos confesarnos por lo menos 1 vez al año.

Este es uno de los mandamientos de la Santa Madre Iglesia, que obliga a confesar todos los pecados mortales confesados desde la última confesión bien hecha, por lo menos una vez al año.

4. Debemos comulgar por lo menos una vez al año durante el tiempo Pascual.

Aplica a los católicos después de haber hecho su Primera Comunión. Este también este es uno de los mandamientos de la Santa Madre Iglesia. El calendario litúrgico de cada año se divide en distintos periodos. El tiempo Pascual constituye el periodo entre el domingo de Pascua y Pentecostés.

5. Debemos asistir a Misa todos los domingos y oír la Misa entera.

Para cumplir con nuestra obligación de ir a Misa todos los domingos, es necesario escuchar toda la Misa. Lo ideal es llegar antes.

No existe un documento oficial que determine antes de cuál parte de la Misa se tiene que llegar al templo para que aún logre contar como Misa que cumpla con la obligación de asistir el domingo. Sin embargo, algunos sacerdotes comentan que lo más tarde que es permisible llegar, es antes del ofertorio, y otros dicen que es antes de las lecturas; de lo contrario, la Misa no cumplirá con nuestro precepto de ir al domingo, y deberemos ir a otra.

Tampoco contará si nos salimos del templo durante el momento de la consagración, a pesar de haber estado dentro por el resto de la Misa, ni si llegamos antes del evangelio y nos vamos después de la comunión.  

El no asistir a misa en domingo sin una razón grave que lo justifique, es pecado mortal.

6. Para comulgar, (a parte de estar libre de pecado mortal y de haber oído Misa entera) debemos ayunar de alimentos sólidos por lo menos una hora antes de recibir la Sagrada Eucaristía.

7. No podemos ocultar pecados en la confesión.

La confesión debe ser completa. El ocultar tan sólo un pecado mortal de manera voluntaria es un sacrilegio, y es un pecado muy grave, que invalida nuestra confesión  (aunque hayamos confesado otros pecados) y agrega otro nuevo pecado. En caso de incurrir en esto, debemos confesarnos de nuevo, Puede ser tentador ocultar pecados por vergüenza, pero es una trampa del demonio, que sólo quiere nuestra condenación. Seamos humildes y confesemos todos nuestros pecados, y recordemos que los sacerdotes han escuchado todo tipo de pecados, incluso los más graves; no se sorprenderán de nada que podamos decirle, y no nos juzgan, sino que están en representación de Jesús y de su misericordia ante el pecador arrepentido.

Si se nos olvida confesar algún pecado mortal, al recordarlo, estamos obligados a confesarlo en nuestra siguiente confesión.

8. No podemos comulgar en pecado mortal.

Este es otro sacrilegio, e, igualmente, es un pecado muy grave.

9. La Misa es un sacrificio.

No es un banquete ni cena, ni solamente recordar la muerte de Jesús. La Santa Misa es un sacrificio, el mismo sacrificio de Jesús en la Cruz haciéndose presente en el altar, donde se da un derramamiento de Sangre de manera incruenta.

10. La Eucaristía es el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesús.

Contrario a lo que muchos pueden pensar, la Eucaristía no solamente es el cuerpo de Cristo, sino que también Su Sangre, Alma, y Divinidad.

Ahora sí, no tenemos excusas. Ya sabemos lo que nos toca hacer. Ahora les pregunto a ustedes, ¿cuáles son algunas de las verdades de las que, en su experiencia, se han dado cuenta que los católicos han olvidado, o que incluso ustedes mismos no sabían? Escríbanlo en los comentarios.

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