Un hogar donde reina el desorden, la suciedad y los gritos, reina el demonio, y en consecuencia no hay paz y todos desean huir de ese lugar. El maestro de Biblia Pepe González nos lo explica usando el ejemplo del endemoniado de Gerasa (Gadara) del evangelio de Marcos.

El Endemoniado de Gerasa (Gadara) Marcos 5,1-8. Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gerasenos. Apenas saltó de la barca, vino a su encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con espíritu inmundo que moraba en los sepulcros y a quien nadie podía ya tenerle atado ni siquiera con cadenas, pues muchas veces le habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarle. Y siempre, noche y día, andaba entre los sepulcros y por los montes, dando gritos e hiriéndose con piedras. Al ver de lejos a Jesús, corrió y se postró ante él y gritó con gran voz: «¿Qué tengo yo contigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.» Es que él le había dicho: «Espíritu inmundo, sal de este hombre.»

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